Entrevistamos a Gilles Lauret, difusor de la música Maloya

  • Publicado el 1 febrero, 2013

De entrada una pequeña brecha separa al público del músico, él canta en francés y la mayoría de los asistentes esperan no entenderlo. “Aprendí español para presentarles estas canciones” Dijo Gilles Lauret al comenzar el concierto y los aplausos concurridos se hicieron notar.

-¿Hace cuánto llegaste a Colima?

Llegue a Colima cuando terminó el Cervantino, estuve un año viviendo en Guanajuato que también es una hermosa ciudad.

Aunque dice que Guanajuato es un lugar precioso, el músico prefiere a Colima por el clima, porque le recuerda al clima tropical de su hogar en la Isla de la Reunión. Aún está viendo si se queda algunos meses más después de agosto.

-¿Qué es lo que más te gusta de Colima?

Gilles se queda pensando, incluso se lleva el dedo índice a los labios y contesta:
Yo creo que el clima y todo lo que está alrededor, pero no conozco muy bien Colima.

Y no sólo el clima, sino la playa y el volcán porque también le recuerdan a su Isla. En la Isla de la Reunión está el Pitón, uno de los volcanes más activos del mundo.

-¿Cuándo comenzaste a tocar Maloya en Colima?

Desde diciembre, creo, el dueño del 1800 me dio un espacio para tocar todos los domingos y ahí estaba pero no iba mucha gente.

Luego de tocar en el bar del centro de la ciudad todos los domingos, la poca concurrencia de las personas lo llevó a pedir otro espacio. Ahora se ve a Gilles todos los miércoles en el mismo sitio.

-¿Qué es lo que más te gusta tocar?

Me gustan todos los estilos musicales, la última vez que toqué hice un tributo a Radiohead; pero me gusta mas el Maloya porque el Maloya es parte de mi, de lo que soy.

Radiohead, Nirvana y The Doors, como en todo joven de su generación, fueron parte importante en la influencia de éste músico. Sin embargo, para Gilles Lauret “la música viene de África”.

“Y cuando escucho los sonidos de los instrumentos africanos, y todo lo que tiene que ver con África, hace que se me enchine la piel; me da una energía que no tengo palabras para describirlo”.

Del Maloya, la música tradicional de la Isla de la Reunión… le gusta todo: desde los ritmos hasta las narraciones que cuentan las canciones.

Una frustración

La primera vez que tuve la oportunidad de salir de la Isla de la Reunión, fui a Francia a estudiar Música; ahí me di cuenta que el Maloya era desconocido para los franceses y eso me enojo mucho.

La influencia francesa en el territorio de la Isla de la Reunión se dio como en todas partes del mundo: más a la fuerza que por convicción de las personas que habitaban el lugar. De esta forma los habitantes de la Isla perdieron mucho de su identidad cultural, como su lengua; de hecho los franceses les habían prohibido a los isleños tocar el Maloya. El Maloya entonces era un escape de la esclavitud, el grito de la libertad.

El regreso de Gilles a la Isla de la Reunión trajo una nueva ola del Maloya: una fusión de los ritmos tradicionales con sonidos más comerciales: nació el grupo ANDEMYA, su definición viene de una palabra francesa que se traduce al español como “endémico” algo que es propio de un lugar.

Francia se aprovechó de la ingenuidad de nuestra gente, les prometió llevar a la Isla al desarrollo y muchas cosas más. Ahora hay escuelas, carreteras y muchas cosas más que se construyeron sin pensar en nuestro entorno. Nuestros paisajes naturales están siendo aplastados.

Ante el panorama de la aculturación, Gilles tomó la tarea de combatir con música, con la propia música de su tierra.

-Cuando compones ¿de qué te gusta escribir?

Me gusta contar la condición de los humanos, como los habitantes de la Isla de la Reunión, los cambios, el proceso.

Se entrevistó a Gilles Lauret en las pasadas Noches de Café de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. El músico tocará de nuevo de manera gratuita en la sala audiovisual Alberto Isaac de la Casa de la Cultura de Colima el próximo sábado 2 de febrero a las 6:00 de la tarde.

– Y Gilles ¿para qué es tu música? ¿Para bailar?, ¿para escuchar?, o ¿para hacer el amor?
Luego de risas simultáneas el músico de 31 años responde: Sí, para hacer el amor sí, la verdad, por qué no, para hacer el amor creo que está muy bien.

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