El actor Adrián Vázquez presentó el unipersonal “El hijo de mi Padre”

  • Publicado el 2 agosto, 2014

Con una ovación de pié terminó la presentación de “El Hijo de mi Padre”, unipersonal que formó parte del “10º Festival de Monólogos. Teatro a Una Sola Voz 2014”, que la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado, el Conaculta y la Coordinación Nacional de Teatro del INBA, traen de manera gratuita, al Teatro Hidalgo de Colima, en el marco de Colima Capital Americana de la Cultura 2014.

Adrián Vázquez escribió, dirigió, musicalizó y actuó esta historia, que trascurre sobre una pequeña tarima de madera, en la que este magnífico actor finge ser un niño llamado Maximino, nacido en Tijuana, el cual comienza a contar su vida de la siguiente manera: “cuando yo nací la ciudad era un espacio de quince cuadras por quince cuadras, todo los que estaba después de esto se le consideraba ‘las afueras’ de la ciudad”.

Él vivía en una de esas colonias, donde tener educación, alimentos o vivienda, era un privilegio, “había una calle principal llena de cantinas, restaurantes, bares, prostíbulos y muchas farmacias. Yo no me acuerdo mucho de esa época. Empiezo a tener conciencia a partir de los cuatro años de edad. Y de lo primero que me acuerdo es de mi cantón, mi familia, de mis padres, de mi padre… sí, de mi padre”, para Maximino, la figura paterna no representaba amor o respeto, sino miedo y rencor, sentimientos que crecieron en él, al conjugarse años de ausencia y golpes a manera de educación.

Sin nada más que su voz, la cual modifica con cada personaje, además de sus expresiones faciales y corporales, Adrián da vida a todas las personas que intervinieron en la niñez de Maximino, narrando de esta manera una serie de anécdotas llenas de crueldad, dolor y desolación, que en conjunto cuentan la historia de su vida, que por el estilo en que es interpretada, podríamos clasificarla como una tragicomedia.

Este unipersonal pone al público en la fila de butaca, haciéndolos pasar, en sólo 85 minutos,  por una serie de sensaciones tan variadas, que en un momento pueden estar riendo y en el siguiente sentir la angustia de cada uno de los personajes que se hacen presentes en el escenario, o incluso reír de la tragedia.

Este no es el primer unipersonal de Adrián Vázquez, anteriormente dirigió y actuó los monólogos: “No fue precisamente Bernardette” y “Los días de Carlitos”, con los que se ganó el justo reconocimiento del público por la calidad de sus representaciones.

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