Emiliano Rocha Minter presentó en Colima su película “Tenemos la carne”

Abriéndose camino con paso firme por la cinematografía, a sus 27 años de edad Emiliano Rocha Minter, ha participado como fotógrafo, productor y director de fotografía en múltiples películas. El pasado fin de semana estuvo en Colima para presentar en el Teatro Hidalgo su ópera prima “Tenemos la carne”, dentro de la Semana de Cine Mexicano en tu Ciudad organizado por las Secretarías de Cultura Estatal y Federal, así como el IMCINE.

Esta producción que tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam, y fue parte de la Sección de Largometraje Mexicano en la Selección Oficial del 14º Festival Internacional de Cine de Morelia, obtuvo el Premio Ariel 2017 a la Mejor Revelación Femenina por la actuación de María Evoli, así como dos nominaciones a Mejor Actor por el papel de Noé Hernández y por Mejores Efectos Especiales, realizados por Adrián Durán.

El filme que también cuenta con la actuación de Diego Gamaliel es una propuesta estridente en donde el pudor y la moralidad son exterminados por los instintos más salvajes y primitivos que llevan al sexo, la violencia, incluso al canibalismo, en una lucha por desafiar al mundo y encontrarse consigo mismo.

La historia se desarrolla al interior de una cueva en un edificio abandonado en donde Mariano (Noé Hernández), inmerso en su soledad y su estilo de vida aislado de la sociedad construye su propio espacio en lo que parece una cueva e invita a una pareja de hermanos (María Evoli y Diego Gamaliel) a ayudarle a cambio de refugio y comida, los cuales tendrán un alto precio.

Los asistentes al Teatro Hidalgo cuestionaron al director sobre el planteamiento de la historia y el trabajo con los actores para llegar al nivel que exigían los personajes, a lo que Emiliano Rocha platicó que la idea de esta película surgió de él y de otras personas, teniendo como referencia muchos tipos de cine. Compartió que cuando la escribió trató de ser honesto y sincero, en un ejercicio constante de su inconsciente, sin juzgarse  ni autocensurarse, pues quiso mostrar el reflejo de un México exuberante y estridente.

El rodaje, mencionó, duró 3 meses, previo a este tiempo trabajó otro periodo igual con los actores en un taller corporal que les permitió perder el miedo a la sexualidad,  a lo grotesco, entre otros aspectos.

Cabe mencionar que como parte de su estancia en Colima, Emilio Rocha Minter impartió además la charla magistral de Realización Cinematográfica, en el Poliforum Cultural Mexiac.

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